domingo, 23 de septiembre de 2012

Entrevista

ENTREVISTA A MARIO CASAS.



¡Por mi manera de vivir de pequeño con mis amigos, muy a lo loco y muy macarrilla, me gustarí­a hacer un personaje más parecido a mí­ en cine, más cañero: un chico problemático¡.

Cansado de todo un dí­a de grabaciones, entrevistas y posados llega Mario Casas a la oficina de la agencia que lo representa. Es época de promociones y jornadas maratonianas con periodistas y fotógrafos: estrena Fuga de Cerebros, pelí­cula que protagoniza junto a Amaia Salamanca y que dirige Fernando González.

Viene a otra entrevista, una más para él. Sin embargo, Mario nos saluda como si de la primera se tratase con gran vitalidad y educación. El éxito y la popularidad que está alcanzando como actor, pese a sus 22 años, no se le ha subido a la cabeza.

Se disculpa por el retraso mientras coge un vaso de agua y se enciende un cigarro. Se siente cómodo. Nosotros nos sentimos cómodos con él.
 
¿Cansa más la promo que los rodajes?

Mario - Pero bastante más porque, por ejemplo, Fuga de Cerebros duró el rodaje un mes y tres semanas. Pero claro, las promociones quitan bastante tiempo: que si promocionas ¡los pacos¡, las pelí­culas, que si te pruebas trajes para festivales. Es tiempo que se supone que es trabajo porque tienes que promocionar la peli y esto lo tienen que hacer los actores, pero es el trabajo, no más feo, pero sí­ más agobiante y el que da más pereza. Porque la pelí­cula [Fuga de Cerebros] está claro que es brutal y también brutal con los actores que me ha tocado trabajar…
 
Claro Mario, pasarlo mal no me dirás que lo pasarí­ais rodando porque Fuga de Cerebros es una carcajada continua…

Mario-¡Nooo! (se rí­e) Pasar, nos lo hemos pasado muy bien. Y es más, somos cinco chavales y Amaia que son mis amigos y después de más de medio año salimos juntos y hemos hecho una piña. Nos lo hemos pasado muy bien. En la pelí­cula eso se nota, el buen rollo de esos cinco amigos. Ese rollito de amistad que era tan importante conseguir, que se viera que éramos amigos de verdad…


Pero vamos, que los ha unido más la peli…

Mario- Sí­, éramos muchos pero nos ha unido más. Siempre que haces un proyecto o una pelí­cula es como que te une mucho porque pasas mucho tiempo con los actores. Sin embargo, cuando acaban los proyectos parece que se acaba ese rollo. Con Fuga de Cerebros no fue así­. El rollito ha seguido, vamos a cenar, salimos de fiesta… Hemos tenido muy buena relación y la seguimos teniendo. Y ahora en Málaga ¡nos vamos a pegar la fiesta padre!
Oye y cuando vas a un festival como el de Málaga y a la entrada ves a tanta gente gritando tu nombre, a tantas chicas llamándote ¡guapo¡… ¿Eso sube el ego?

Mario- Hombre, está claro que sí­. Durante un momento, por lo menos, sí­. Pero también hay que pensar que resulta un poco agobiante. Al principio si puede subirte el ego el primer mes o el segundo… pero después ya es duro. Y por ejemplo, lo que le está pasando a Maxi [Iglesias], tienes que ser un tí­o listo y humilde. Maxi lo es, por eso lo lleva bien. Hay gente que no lo lleva tan bien.


 ¿Pero no es inevitable cambiar un poco?

Mario- Sí­, pero ya no es que cambies. Te cambia lo que te rodea. Te metes en este mundo de la televisión, el cine… que es eso: que la gente te reconozco, que te vea, que te pregunte, que te admiren o te insulten… Entras en otro cí­rculo diferente al que pudiera pertenecer un joven normal de hoy en dí­a. Te mueves en otro ambiente, en otro tipo de fiestas, con otro tipo de gente…que todo ello está muy apartado del mundo del resto de la juventud. Es bastante diferente de ese mundo de chavales que están estudiando en institutos o universidades…

¿Y eso no lo hechas un poco de menos?

Mario- Sí­. Aún lo echo de menos. Hasta tal punto que, cuando empecé con Los Hombres de Paco tení­a pensado seguir estudiando. Tengo 22 años, me queda segundo de bachillerato… sé que lo tendrí­a que haber acabado, deberí­a… pero claro es que todo esto te quita mucho tiempo. Cuando estás currando en ¡los pacos¡ tienes que llegar a casa y estudiarte tres horas. Estás desde las 7.00 de la mañana y llegas a tu casa a las 7.30 de la tarde y pegarte tres horas de estudio del guión. No puedes llegar al dí­a siguiente sin saber nada, tienes que llevar el texto totalmente aprendido. Eso en el colegio no ocurre. Tu llegas sin estudiar a un examen y no pasa nada (se rí­e). Ya habrá otros, o te harás chuletas o el pinganillo
La pelí­cula, que es una comedia, tiene una paradoja en tu personaje. Emilio lo pasa mal, él vive enamorado de Natalia (Amaia Salamanca)…

Mario- Yo siempre tengo que pasarlo mal, no sé por qué (se rí­e).

- Es cierto… es un constante en tu carrera: en casi todos tus trabajos vives enamorado platónicamente de alguien.

Mario- Sí­ me ha tocado. Hay actores que les toca una cosa siempre y a mí­ me ha tocado estar enamorado en todo lo que hago. Yo creo que está muy bien en la pelí­cula. Tiene como dos puntos: por una parte la peli va de amistad, es gamberra y por otra el amor y ¡el drama¡- que tampoco es tanto -. Creo que ese toque de amor está muy bien y, en realidad, es lo que nos hace a los cinco amigos irnos a Oxford a que acompañe al amor de mi vida

Ahora que estamos hablando de amistad, del grupo de amigos que es tan importante en Fuga de Cerebros… ¿Tus amigos de toda la vida los sigues conservando? ¿Tu pandilla también era así­ rara?

Mario- Sí­, sí­ muy raros todos. Yo vengo de un pueblo de Barcelona al que me fui con seis años desde Galicia y allí­ siempre hemos sido muy caracterí­sticos. Sí­ que los sigo conservando. Lo que ocurre es que, por trabajo y demás me cuesta bastante ir a Barcelona.

Y aquí­ lo mismo. Llevo casi cuatro años en Madrid y he hecho buenas amistades. Casi todas son de televisión, cine. Yon González es un buen amigo mí­o, Carlos Santos (Povedilla )… Te vas quedando ahí­. Es ese cí­rculo que digo.

- Mentiras y Gordas ha sido un éxito total en el primer fin de semana en cuanto a recaudación en taquilla, pero tiene su polémica. Maxi Iglesias me comentó en privado tení­a mucho miedo a esto, ¿tú no?

Mario - Sí­, nos han dado mucha caña, pero por otro lado hemos demostrado que sacando a cinco niños de televisión y metiéndolos en el cine han pegado un pelotazo que no se pegaba desde Torrente.

Se han triplicado las recaudaciones de los Abrazos Rotos de Almodóvar. Yo estoy contento porque sé lo que he hecho. Mi personaje en Mentiras y Gordas está justificado, tiene una historia y para mí­ está bastante conseguido. Cada uno tendrá su propia opinión sobre la pelí­cula, que es muy polémica, y dentro del rodaje también lo ha sido, pero cada uno se lo toma como quiere.


Lo bueno es que no te estás encasillando en ningún papel, estás haciendo un poco de todo.

Mario- Sí­, eso es lo que buscamos todos los actores, que te den la oportunidad de hacer diferentes cosas y más siendo joven. Yo con 22 años ya he tenido mucha suerte de que de en ¡los Paco¡ me hayan dado la oportunidad de hacer cine, con un personaje muy diferente.

 
¿Cuando vas por la calle te conocen por Mario o por Aitor?

Mario -La verdad es que me suelen conocer por mi nombre porque ya la gente va viendo diferentes cosas y te va viendo más como actor que está trabajando en diferentes proyectos. Yo creo que es eso, que llevo tres años trabajando en proyectos distintos y poco a poco me estoy haciendo un huequito aunque sea pequeño que, de momento, por la edad que tengo no está mal.


 Claro, es que desde 2005: Motivos personales, Obsesión, SMS, El Camino de los Ingleses, Los Hombres de Paco, Mentiras y Gordas, Fuga de Cerebros… ¿Cómo se asimila todo ese trabajo? ¡Es que has hecho más cosas en tres años que otras personas en veinte!

Mario- (Se rí­e) No sé, yo hubiera hecho muchí­simas más cosas. Eso es algo que no se puede explicar, es muy relativo. He tenido la suerte y una serie de circunstancias que me han permitido hacerlo. Es muy difí­cil que en una serie de televisión te dejen hacer cine. A mí­ en Los Hombres de Paco me han dado la oportunidad de trabajar en pelí­culas y eso no suele pasar porque no hay tiempo y hay mucho dinero que se gasta si te dejan irte como me dejaron a mí­, que me pude ir a Alicante un mes y medio para Mentiras y Gordas. Eso es una suerte.


Suerte y trabajo también, ¿no?

Mario- Sí­, sí­. Viene la suerte y viene el trabajo. Va unido. A mí­ me gusta trabajar, me encanta lo que hago y cada vez más. Yo no te puedo decir que siempre haya soñado con ser actor. No.

Empecé de manera inconsciente. Habí­a hecho algo de publicidad y con diecisiete años me vine aquí­ siendo un niño de manera inconsciente. Aún soy un niño pero ya voy sabiendo lo que quiero


¿cómo fue? ¿Llegó un dí­a y, de repente, dijiste: ¡mamá, me voy a Madrid a estudiar interpretación¡?

Mario- Sí­, bueno. Fue que acabé el curso en junio y me preguntaba qué hacer, si seguir estudiando, ponerme a trabajar en un supermercado… Mi madre me preguntaba qué querí­a hacer y yo, bueno, pues tení­a en mente lo de actuar y buscamos escuelas de teatro.

En Barcelona primero pero allí­ no habí­a mucha salida. Entonces miramos en Madrid, encontramos lo de Cristina Rota y dijimos… ¡ ¡p ´adelante! Y si me tengo que volver pues me vuelvo¡. No es tan complicado, en definitiva, si te va mal y no puedes más sólo tienes que cogerte un tren y en tres horas estás allí­ en Barcelona.
 
¿Teatro para cuando?

Mario- Pues ojalá ya… me apetece mucho. He hecho alguna prueba para teatro pero no ha habido suerte. También tengo alguna cosa en mente con un amigo para montar nosotros mismos algo de 45 minutos o 1hora en salas pequeñas. Pero sí­, a mí­ me encantarí­a. Yo creo que un actor tiene que tocar todo: teatro, cine y televisión.

¿No crees que tú eres más de cine?

Mario- Es que es muy diferente. En las series tú haces secuencias muy rápido, a veces las grabas a la primera, habiéndotelas estudiado la noche antes, llevando el texto más o menos… y la pelí­cula no, la pelí­cula lleva ensayos, te aprendes en texto meses antes, lo llevas masticado, hablas con los directores, sabes lo que quieren y es diferente.

Por eso quiero hacer también teatro. Además el teatro es una de las cosas que directores, directores de casting, representantes te dicen: ¡hay que hacer teatro y estudiar inglés¡.
 
¿Y tú cómo llevas el inglés?

Mario- Bien. Empiezo la semana que viene (se rí­e) entonces eso es un paso. Empiezo con profesora tres dí­as a la semana y además este verano, si no me sale nada que acabamos ¡Los Pacos¡ a finales de junio, pues me gustarí­a irme a Londres dos mesecitos.
 
Para terminar, cuéntanos un sueño por cumplir, un personaje que te gustarí­a interpretar.

Mario - (Se rí­e) Yo por mis raí­ces, por mi manera de vivir de pequeño con mis amigos, muy a lo loco y muy macarrilla, me gustarí­a hacer un personaje más parecido a mí­ en cine, más cañero, un chico problemático.

Pues que tengas mucha suerte Mario.

Mario- Gracias, ojalá.


 
 

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